La Legislatura porteña redefine el sistema de scoring
El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires implementó modificaciones en el Código de Tránsito y Transporte que impactan directamente en el sistema de scoring para conductores. La novedad principal es la eliminación de la quita automática de puntos en ciertos tipos de infracciones, medida que busca introducir mayor proporcionalidad y criterios más flexibles en la sanción de faltas viales. Sin embargo, los cambios no alcanzan a las faltas más graves, que mantienen sanciones estrictas.
Qué implica la eliminación de la quita automática de puntos
Hasta ahora, para determinadas infracciones, la pérdida de puntos en el registro del conductor se aplicaba de manera directa e inmediata. Según lo aprobado, estas pérdidas dejarán de ser automáticas en ciertas faltas -exceptuando las más serias-, posibilitando un proceso de evaluación previa. Esto significa que, en algunas situaciones, los conductores podrán evitar la deducción inmediata si se atienden instancias administrativas o judiciales, en línea con una tendencia a flexibilizar la sanción y mejorar la gestión del sistema de scoring.
Clasificación de infracciones y sanciones vigentes
El scoring porteño establece un sistema de puntajes que se descuentan al cometer infracciones, con la finalidad de identificar a conductores con antecedentes problemáticos. Según la gravedad de la infracción, la pérdida de puntos puede variar, y la acumulación excesiva de quitas puede derivar en la suspensión del registro de conducir. Con las reformas, las infracciones más graves como conducir bajo efectos del alcohol, exceso extremo de velocidad o manejo imprudente siguen inalterables y aplicado con la pérdida inmediata de puntos.
Impactos esperados en la seguridad vial y la administración de sanciones
La medida podría integrar un equilibrio entre sanciones efectivas y protección de derechos de los conductores, al introducir mayor análisis en la aplicación del scoring. Sin embargo, especialistas en tránsito alertan acerca del riesgo de potenciar la impunidad en infracciones si no se resguarda un control estricto ni se mantienen las garantías de revisión de conductas peligrosas. En este marco, el gobierno porteño deberá ajustar la implementación y comunicación para evitar confusión y asegurar la eficacia preventiva del sistema.
Hacia un sistema más personalizado y justo
Esta reforma se inscribe en una estrategia que busca adaptar el sistema vial a criterios más personalizados, reconociendo las particularidades de cada caso y fomentando la educación vial antes que la sanción automática. Al excluir las faltas más serias del beneficio, se resguarda la prioridad de proteger la seguridad pública, mientras que para infracciones menores se abre espacio para una aplicación más equitativa del scoring.
En definitiva, la Ciudad avanza hacia un modelo más flexible en la gestión de conductores infringentes, pero el éxito dependerá de la articulación entre judicialización, controles, educación y la percepción social sobre el respeto de las normas de tránsito.











