Un acceso restringido que se expande
El Paseo del Bajo, vialidad estratégica para conectar el norte y sur porteño, había sido hasta ahora un corredor exclusivo para camiones, micros y vehículos particulares solamente durante los fines de semana. Con una extensión de 7,1 kilómetros, esta arteria se construyó para agilizar el tránsito pesado y público, contemplando reducir la congestión en avenidas tradicionales. Sin embargo, el Ejecutivo nacional anunció un cambio en la normativa que podría modificar la dinámica de circulación en esta vía.
Cuándo y cómo podrán circular los autos
A partir de esta nueva resolución, vehículos particulares podrán acceder al Paseo del Bajo durante días laborales, aunque estarán limitados a franjas horarias muy concretas. Esta flexibilización se implementa con el objetivo de optimizar el uso de esta infraestructura sin afectar el flujo prioritario para el transporte de carga y público.
Los horarios establecidos permitirán que los autos transiten por este corredor en horarios de menor demanda. Por ejemplo, se habilitarán pasajes durante las tardes y noches, cuando el tránsito de camiones y micros es más reducido. Esta medida busca ofrecer una alternativa más ágil para conductores habituales y reducir la presión sobre avenidas alternativas.
El costo del pase: peaje con tarifa diferencial
El uso del Paseo del Bajo para autos particulares implica también una tarifa que funcionará a modo de peaje. Este costo varía según el horario de circulación y se estableció para desalentar la congestión y financiar el mantenimiento de la vía. Aunque aún no se comunicaron valores oficiales para todos los horarios, se anticipa que la tarifa será menor que la habitual para tránsito pesado, pero suficiente para equilibrar la demanda.
Especialistas en vialidad coinciden en que la incorporación de pago por uso a este corredor es un paso hacia políticas de movilidad más sustentables, incentivando el uso racional de rutas y motores. Además, el peaje puede ser una herramienta para controlar el acceso y evitar que el Paseo del Bajo se convierta en un simple atajo para vehículos particulares en horarios pico.
Impacto potencial en el tráfico y la ciudad
La apertura parcial del Paseo del Bajo a autos particulares promete alivianar los congestionamientos habituales en rutas alternativas, pero también genera inquietudes sobre posibles incrementos en la carga vial. El desafío será mantener la prioridad del transporte de carga y público, un punto que las autoridades destacan que seguirá firme.
Desde sectores urbanos y ambientales se alerta sobre la necesidad de monitorear de cerca cómo evolucionan los flujos tras esta medida, para evitar que la ampliación de tránsito genere impactos negativos en la calidad del aire y en la seguridad vial.
Un paso más en la adaptación de la movilidad porteña
Mientras la Ciudad de Buenos Aires enfrenta cambios en su estructura vial, la medida de habilitar el Paseo del Bajo a autos particulares en días hábiles se inscribe en una serie de políticas que buscan balancear la fluidez del tránsito con la prioridad en el transporte público y la logística. Queda por verse si esta iniciativa cumplirá con las expectativas de mejora y reducirá las horas de demora para miles de conductores diarios.











