Un círculo vicioso que afecta al consumo
La economía argentina enfrenta una etapa marcada por la caída del consumo, uno de sus motores fundamentales. La política económica implementada por el presidente Javier Milei, caracterizada por ajustes en salarios, jubilaciones y programas sociales, impacta de manera negativa en el poder adquisitivo de los hogares y, por consiguiente, en la demanda interna.
Este retroceso no es un fenómeno aislado sino la manifestación clara de un esquema fiscal que, pese a su intención de estabilización macroeconómica, limita la posibilidad de una recuperación económica sostenida. Los salarios, cuya actualización se mantiene por debajo de la inflación, llevan a una pérdida constante del ingreso real. Paralelamente, las jubilaciones acumulan atrasos considerables mientras que las partidas de asistencia social experimentan recortes abruptos.
Indicadores laborales y distribución del ingreso
Los datos laborales confirman la profundización de esta tendencia negativa. Desde noviembre de 2023 se perdieron más de 370.000 puestos de trabajo registrados en el sector asalariado, una cifra significativa que denota un debilitamiento del mercado laboral formal. Este fenómeno se relaciona con la disminución de la participación de los trabajadores en la distribución del ingreso, que cayó del 45,4% a 42,9% en el último año.
Este descenso no sólo afecta a los ingresos sino también a la estabilidad social, pues amplía las brechas y limita el consumo de la mayoría de la población activa. La falta de recuperación salarial en términos reales, unida a la frágil expansión del empleo formal, genera un contexto económico complejo para los próximos años.
El impacto de la política previsional y social
La política de jubilaciones y asistencia social adoptada introduce nuevas dificultades para quienes dependen de esos ingresos. La falta de actualización real de las jubilaciones, junto con recortes presupuestarios en programas sociales, perjudica a sectores ya vulnerables y restringe aún más el consumo interno.
En este contexto, la decisión de mantener ajustes fiscales y previsionales plantea un escenario delicado hacia 2027. La pauta salarial, que se mantiene bajo un tope cercano al 2% mensual, refleja el rumbo económico que limita el restablecimiento del ingreso y la demanda de consumo.
Perspectivas y riesgos hacia 2027
Con un año electoral de por medio, el desempeño económico está marcado por el freno a la recuperación. La continuidad del ajuste sobre salarios y prestaciones sociales dificulta la ampliación del poder adquisitivo, condicionando la posibilidad de una reactivación efectiva.
El desafío es encontrar un equilibrio que permita estabilizar la economía sin sacrificar el consumo, elemento esencial para dinamizar la actividad económica y generar empleo de calidad. Sin señales claras de cambio en la conducción del programa económico, el esfriamiento del mercado interno podría prolongarse y afectar la estructura social y productiva del país.










