La angustia de las familias ante la suspensión de terapias
En un nuevo capítulo de una crisis que se prolonga, padres y madres de niños con discapacidad realizaron un reclamo contundente contra OSPIT, la obra social que debería garantizar el acceso a tratamientos especializados. La suspensión de terapias esenciales para sus hijos derivó en la movilización de las familias, quienes advierten el impacto negativo en la salud y el progreso de los menores.
Los cuidados y terapias para niños con discapacidad no solo son un derecho reconocido, sino una necesidad indispensable para su desarrollo y calidad de vida. Sin embargo, la reciente interrupción de estas prestaciones ha generado desesperación y preocupación entre los familiares, que denuncian un vaciamiento en la atención y un silencio por parte de las autoridades de la obra social.
Denuncias por cheques sin fondos y falta de respuestas
El malestar de las familias no solo recae en la falta de continuidad de las terapias, sino que se profundiza a partir de la circulación de cheques sin fondos emitidos por la OSPIT, según relatan los denunciantes. Esta situación atenta contra la confianza en el sistema y pone en riesgo la estabilidad económica de los centros y profesionales que brindan los tratamientos.
Las familias exigen explicaciones claras y el restablecimiento inmediato de las terapias, así como la regularización de los pagos y mecanismos que garanticen la sustentabilidad del servicio. La problemática alcanzó una tensión crítica, con la posibilidad latente de que más niños queden sin cuidados fundamentales si no se encuentra una solución urgente.
Un llamado a la intervención y a la búsqueda de soluciones
Este nuevo reclamo pone en la agenda pública la necesidad de fortalecer la supervisión y el control de las obras sociales y, especialmente, asegurar el cumplimiento de los derechos de los niños y niñas con discapacidad en todo el país. La exigencia de las familias es clara: respuestas firmes, transparencia y compromiso real para garantizar la continuidad de las terapias vitales.
Mientras tanto, la comunidad acompaña a los padres en su lucha para que las políticas y los servicios se adapten a las necesidades de los sectores más vulnerables, cuya salud y desarrollo dependen de la continuidad de estos tratamientos. El desafío es no dejar a nadie atrás y asegurar la cobertura integral y permanente que, hasta ahora, sigue siendo motivo de reclamo y preocupación constante.











