Un mensaje que atravesó el protocolo
En los preparativos para la llegada del Papa a la Argentina, un episodio puso en evidencia las tensiones entre sectores cercanos al Poder Ejecutivo y personalidades influyentes de la comunicación. Mauricio Pergolini, conocido por su influencia en el mundo audiovisual, realizó un llamado de alerta que generó repercusiones inesperadas en la organización y comunicación del acto presidencial liderado por el Presidente Javier Milei.
El pedido en cuestión fue categórico: «Sáquenle el celular». Esta expresión, más allá de su simpleza, reflejó una preocupación por el manejo de la información y el control de las imágenes en un momento altamente sensible. La instrucción vino justo antes del arribo del Papa, un evento que congrega la atención nacional e internacional, y donde cada detalle es observado con lupa.
Control y estrategia en la comunicación oficial
En el entorno de Milei, la visita papal representaba un desafío en términos comunicacionales. La coordinación entre funcionarios y colaboradores debía garantizar no solo una logística impecable, sino también un mensaje claro y controlado hacia la sociedad y el mundo. El llamado de Pergolini muestra que algunos actores internos tenían preocupaciones sobre posibles filtraciones o mensajes no autorizados que pudieran salir a la luz en un contexto marcado por la alta sensibilidad política.
El uso de dispositivos personales en eventos tan cruciales suele ser un punto de conflicto, ya que la viralización de imágenes o comentarios sin filtro puede alterar la narrativa oficial o generar polémicas inesperadas. En este sentido, la intervención de Pergolini señala una estrategia para minimizar riesgos, resguardar la imagen presidencial y preservar la solemnidad del acto.
Implicancias para la relación Milei-medios y la agenda del poder
Este episodio también pone en relieve la dinámica entre el Poder Ejecutivo bajo la presidencia de Milei y los referentes de los medios y la comunicación. Aunque la gestión presidencial ha mostrado en diversas ocasiones un manejo directo y sin intermediarios con la prensa, la advertencia de Pergolini señala una mayor conciencia sobre la necesidad de controlar lo que se muestra en tiempos donde la información es casi instantánea y la opinión pública puede volcarse rápidamente.
Además, el episodio refleja la coexistencia de intereses y preocupaciones distintas dentro del mismo oficialismo. Mientras el Presidente busca proyectar una imagen de apertura y diálogo ante visitas de trascendencia internacional, algunos colaboradores apuntan a preservar cuidadosamente el discurso y evitar cualquier desviación no planificada.
En definitiva, el pedido de «sacarle el celular» es una metáfora de la tensión entre la transparencia y el control en una era altamente conectada, donde cada acción puede tener un impacto inmediato en la esfera pública y política argentina.










