Un decreto clave para productores en apuros
El gobernador Rogelio Frigerio firmó un decreto que establece el estado de desastre y emergencia agropecuaria en Entre Ríos, con retroactividad desde el 1° de agosto y vigencia hasta julio de 2025. Esta decisión apunta a beneficiar a los productores afectados por las condiciones adversas que golpean principalmente a las explotaciones ganaderas y apícolas ubicadas en las zonas ribereñas y anegadizas del río Paraná, que abarcan departamentos como La Paz, Paraná, Diamante, Victoria, Gualeguay e Islas del Ibicuy.
El decreto dispone que durante este periodo, quienes desarrollen actividades agropecuarias en las áreas declaradas podrán acceder a ventajas y facilidades impositivas. Entre las medidas contempladas está el diferimiento de los vencimientos de anticipos del Impuesto Inmobiliario Rural y Subrural correspondientes a 2026 y 2027, cuya fecha se extenderá hasta el 31 de enero de 2028. Este alivio fiscal forma parte de un plan especial opcional para facilitar el pago de estas obligaciones a los productores en emergencia.
Gestiones nacionales y respuesta provincial ante El Niño
Frigerio designó a Guillermo Bernaudo, ministro de Producción, para que gestione ante la administración nacional de Javier Milei la declaración de emergencia agropecuaria a nivel nacional. Esta coordinación busca ampliar el respaldo y los recursos para afrontar la crisis que afecta el sector productivo entrerriano.
La medida provincial se suma a una declaración previa, firme desde el 29 de agosto, que estableció el estado de emergencia hídrica en todo el territorio de Entre Ríos. Esta última apunta a implementar acciones preventivas frente al fenómeno climático El Niño, con la intención de reducir sus consecuencias nefastas sobre la población, la infraestructura, los servicios esenciales y las actividades económicas.
Impactos y desafíos de la emergencia
Las condiciones hidrometeorológicas que afectan las zonas de islas y áreas anegadizas han provocado dificultades significativas para la ganadería y la apicultura, dos sectores claves para la economía provincial. Los productores enfrentan pérdidas productivas, problemas logísticos y restricciones para llevar adelante sus labores habituales.
El estado de desastre y emergencia declarado pretende aliviar estas dificultades con el objetivo de preservar las capacidades productivas y garantizar la sustentabilidad económica del campo entrerriano durante este período crítico. Las autoridades provinciales buscan que esta normativa facilite también la movilización de recursos y la implementación de políticas de contención.
La articulación entre los niveles provincial y nacional será crucial para fortalecer las respuestas y mitigar los efectos de una situación que, según expertos, podría prolongarse si las condiciones climáticas no mejoran. El desafío para Entre Ríos es sostener su producción agropecuaria en un contexto complejo y mantener la estabilidad social y económica de las comunidades rurales.










