Un enigma cotidiano que renueva el interés por las matemáticas
En el día a día, la facilidad con la que resolvemos operaciones básicas puede parecer trivial, pero ciertos ejercicios vuelven a captar la atención por la dosis exacta de suspenso que generan. Recientemente, un reto matemático sencillo pero con truco volvió a circular entre quienes disfrutan de los desafíos intelectuales rápidos: la operación 7 + 2 × (2 × 3) – 7.
La propuesta, simple en apariencia, invita a repasar la jerarquía de operaciones y a sentir esa mezcla de nostalgia con la que se suelen recordar los años escolares. La pregunta es directa: ¿cuál es el resultado correcto si aplicamos todas las reglas con precisión?
Jerarquía de operaciones: el detalle clave
Para resolver esta expresión sin error se debe respetar el orden de las operaciones, comenzando por el contenido dentro del paréntesis, luego multiplicaciones y divisiones y, finalmente, sumas y restas.
Así, el desarrollo correcto sería:
- Dentro del paréntesis: 2 × 3 = 6
- Multiplicación externa: 2 × 6 = 12
- Sumas y restas restantes: 7 + 12 – 7
Realizando estas últimas operaciones: 7 + 12 = 19, y 19 – 7 = 12.
Por lo tanto, el resultado correcto es 12.
¿Por qué estos retos vuelven a ser virales?
Más allá de ser un ejercicio académico común, este tipo de desafíos se reinventa cada tanto en las redes sociales y en diversos ámbitos como una manera de ejercitar la mente, fomentar la concentración y también para probar si se retienen conocimientos fundamentales.
En tiempos donde la inmediatez y la distracción digital crecen, hacerse un tiempo para una pequeña pausa mental puede ayudar a mejorar habilidades de razonamiento y lógica, además de aportar un momento divertido o competitivo con amigos o familiares.
En Argentina, no es raro que estos retos se vuelvan tendencia, especialmente cuando convocan a diferentes generaciones, desde estudiantes a adultos que disfrutan de revivir esos momentos escolares y poner a prueba sus reflejos mentales.
Un clásico escolar que no pierde vigencia
Ejercicios como este abren discusiones y consultas, y muchas veces llevan a recordar viejas enseñanzas o aclarar dudas pendientes. Más allá del resultado, sumarse a resolver y compartir la experiencia también contribuye a fortalecer la cultura matemática y el interés por estas temáticas.
En definitiva, el desafío no es solo despejar la incógnita del resultado, sino también apostar por mantener viva la curiosidad y el hábito de pensar con claridad y precisión. Una invitación abierta a todos quienes quieran probar su velocidad y exactitud en un cálculo aparentemente sencillo.












