Un problema clásico que despierta la memoria
El reto matemático del día presenta la expresión 7 + 2 x (2 x 3) – 7, una operación que parece elemental pero que genera dudas al momento de aplicar el orden correcto de las operaciones. Este tipo de ejercicios no solo revive conceptos aprendidos en la escuela primaria, sino que también es un buen ejercicio para poner a prueba la agilidad mental y el razonamiento lógico de cualquier persona.
El orden de operaciones: la clave para resolverlo
Para despejar correctamente esta incógnita es fundamental recordar la jerarquía que sigue cualquier cálculo matemático. Según las reglas, primero se resuelven las operaciones dentro de los paréntesis, luego las multiplicaciones y divisiones, y finalmente las sumas y restas.
Aplicando estos pasos, dentro del paréntesis se calcula 2 x 3, que da 6. Luego la operación queda 7 + 2 x 6 – 7. Continuando, la multiplicación 2 x 6 es 12, dejando la suma y resta 7 + 12 – 7. Finalmente, sumando y restando de izquierda a derecha, el resultado es 12.
¿Por qué genera confusión?
Aunque para quienes están habituados a las operaciones matemáticas esta resolución es evidente, muchos adultos encuentran dificultad, ya sea por el olvido de las reglas o por la rapidez con la que se hacen cálculos mentales en el día a día. El ejercicio es un recordatorio de la importancia de repasar fundamentos que muchas veces se dan por sentados.
Además, este tipo de desafíos simples pueden servir para mejorar habilidades cognitivas, reforzar el pensamiento lógico y motivar a quienes temen a las matemáticas a aproximarse de nuevo a ellas con menos temor.
Una invitación a compartir y debatir
Este reto fomenta la participación y el debate entre amigos, familiares y colegas sobre cuál es el resultado correcto y por qué. En redes sociales, es común que surjan diferentes respuestas, lo que indica que, más allá del resultado correcto, el mayor beneficio reside en discutir y entender los procedimientos matemáticos.
En definitiva, esta operación matemática sencilla funciona como un disparador para pensar cómo enfrentamos problemas cotidianos: con paciencia y siguiendo pasos claros, o con intuiciones que a veces nos pueden jugar en contra.












