Movilización y carta para el gobernador
Una nueva protesta protagonizada por trabajadores judiciales sacudió la escena provincial esta semana, cuando una delegación encabezada por la secretaria general del gremio, Fátima Gutiérrez, llegó hasta la sede del Superior Tribunal de Justicia para exigir respuestas frente a lo que califican como una situación de bloqueo institucional. Según denunciaron, el acceso al edificio permaneció cerrado y estuvo custodiado por un fuerte operativo policial, una imagen que profundiza la crisis y la distancia entre los empleados y la cúpula judicial.
Ante este contexto, los judiciales anunciaron que formalizarán un reclamo por escrito dirigido al gobernador provincial, con la esperanza de encontrar un canal alternativo para resolver el conflicto tras agotar las instancias de diálogo con el máximo tribunal. El malestar se origina principalmente en las decisiones que tachan de arbitrarias relacionadas con los procedimientos para los ascensos y las jerarquizaciones dentro del organismo judicial.
Reclamos en torno a ascensos y jerarquías
Los sindicalistas expresan un profundo descontento con la manera en que se vienen manejando los nombramientos y las promociones en el ámbito judicial. Apuntan contra un sistema que consideran discrecional, donde se privilegian criterios poco transparentes y sin participación adecuada de los trabajadores. Esta situación impacta de lleno sobre las condiciones laborales y la carrera profesional de numerosos agentes, quienes ven cercenadas sus posibilidades de avanzar en sus funciones y responsabilidades.
El reclamo además incluye solicitudes para que se establezcan reglas claras y objetivas que respeten los derechos de los empleados, de modo que haya igualdad de oportunidades y reconocimiento justo a la trayectoria y el mérito. La conducción gremial plantea que, frente a la falta de respuestas del Superior Tribunal, la intervención del gobernador es indispensable para garantizar un proceso legítimo y satisfactorio para todas las partes involucradas.
Un cruce institucional marcado por la tensión
El episodio del cierre y la custodia policial del edificio del Superior Tribunal intensifica la sensación de un escenario judicial atravesado por conflictos internos y políticas rígidas que dificultan el diálogo. El cerco policial no solo es interpretado como una restricción física al acceso, sino también como una muestra de la fracture entre los empleados y las autoridades, en un marco donde el ruido político y las disputas sectoriales repercuten en el funcionamiento de uno de los poderes fundamentales de la provincia.
Las autoridades provinciales aún no realizaron declaraciones precisas sobre este último capítulo del reclamo judicial. Mientras tanto, la expectativa gira en torno a la respuesta que ofrecerá el gobernador frente a la carta presentada y la presión social que genera una protesta sostenida en medio de un sistema judicial que afronta complejas demandas internas y públicas.
Los judiciales advierten que su lucha no se agota en esta movilización y que continuarán con medidas para revertir lo que consideran decisiones arbitrarias que afectan directamente a un sector clave para la administración de justicia y el respeto institucional en la provincia.











